El Futurismo de la Nueva Derecha

El programa de la Nueva Derecha se publicó el 20 de febrero de 1909 en la portada de ‘Le Figaro’, el “Manifiesto Futurista”, y no lo hizo un latinoamericano, sino un italiano, como Abelardo: Filippo Tommaso Marinetti.

El punto 3 del manifiesto promete reemplazar «la inmovilidad pensativa» por «el movimiento agresivo, el insomnio febril… el cachetazo y el puñetazo»: eso no es poesía, es un manual de campaña política, y coincide con la valla en Armenia donde Abelardo de la Espriella (@ABDELAESPRIELLA) sometía a Iván Cepeda (@IvanCepedaCast) como a un delincuente. El punto 4 declara que un automóvil rugiente «es más bello que la Victoria de Samotracia»; en 2026 quedó demostrado que un tigre hiperrealista generado con inteligencia artificial es más bello y eficaz que cualquier programa de gobierno para ganar una elección. El punto 7 remata: no hay belleza sino en la lucha, ninguna obra sin carácter agresivo puede ser maestra. Ahí está el algoritmo de las redes sociales.

Los puntos 9 y 10 son los que nadie proyecta en las conferencias de Agustín Laje (@AgustinLaje). El noveno glorifica «la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios… y el desprecio de la mujer». En 1909 «libertarios» traducía anarquistas. El décimo propone «destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo» y combatir «el moralismo, el feminismo». Cambiemos «academias» por «universidades públicas» y dejemos el «feminismo»… o, si se quiere, cambiemoslo por «ideología de género»…

La Nueva Derecha mejoró el método. Marinetti quería quemar el museo; De la Espriella y su estratega Carlos Suárez (@carlossuarezr) prefirieron falsificarlo: en 2025 publicaron una «entrevista» con Marco Aurelio fabricada con Inteligencia Artificial, y la conclusión de esa charla con un muerto reapareció, meses después, en el capítulo de educación de su programa de gobierno. 

Marinetti le cantaba a las fábricas, a las locomotoras y a las masas agitadas por el trabajo; la Nueva Derecha le canta al capital financiero y a unas masas agitadas esta vez por algoritmos en una pantalla vertical.

Walter Benjamin lo dijo en el epílogo de ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’ (1936): con Marinetti, el futurismo también estetiza la política. La sociedad aprende a vivir su propia destrucción como un goce estético. Benjamin hablaba de cine en salas. Hoy hablamos de una alocución presidencial cada domingo. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-felipe-suescun/

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