Cuando un saludo hace la diferencia

Hace días que no me pasaba. Sumido en mis pensamientos, no me di cuenta de que un señor me había detenido de forma brusca en la vía pública. Me sobresalté. “Di papaya otra vez”, fue lo primero que pensé. Pero en cuestión de segundos entendí lo que ocurría: era un procedimiento de rutina de la Policía Nacional. Inmediatamente entregué mi cédula y esperé la revisión de mis antecedentes. “Herrera De la Hoz”— expresó el policía. “Así es”— asentí. Sin mediar más palabras, el oficial me devolvió el documento y comprendí que todo estaba en orden. Seguí mi camino.

Unos minutos después, muy cerca de aquel primer encuentro y antes de ingresar a la estación del Metro, otro policía me volvió a requerir. El ritual de revisión de mis antecedentes se repitió. No cuestioné la doble verificación; ni siquiera le di importancia. Sin embargo, varias de las personas que pasaron por la misma “lotería” sí mostraron su inconformidad: “¿Otra vez yo?”, se quejó alguien; “¡Pero si ya me pararon!”, exclamó otro. Sus expresiones iban acompañadas de gestos de disgusto, desánimo y desaprobación. Incluso alguien me comentó en voz baja: “Por eso es que no los quieren”.

Días después reaccioné. Sí, sin duda alguna fue un momento incómodo y la doble revisión se sintió injusta. Incluso, hasta cierto punto, terminé por validar algunos de los comentarios que escuché. ¿Cuánta de la desaprobación generalizada que tiene la institución se explica por el relacionamiento cotidiano entre agentes y ciudadanos? ¿Confiaríamos más en la policía si primara un trato amable y cercano? Es posible, y resultaría paradójico, que precisamente esta organización de vocación civil esté perdiendo a diario decenas de oportunidades para conectar de manera positiva con más personas y, con ello, para reforzar la confianza y la legitimidad de sus acciones.

La legitimidad no es un asunto menor. Cada vez más análisis coinciden en que es un eje fundamental de cualquier esfuerzo de mejoramiento del servicio policial, no solo en Colombia sino en toda América Latina. Un estudio reciente impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) subraya la importancia de un trato amable y respetuoso, acompañado de explicaciones claras sobre la relevancia de ciertos procedimientos para afianzar la confianza de la comunidad. Si estos gestos funcionan en algo tan simple como saludar y explicar la razón de un control de rutina, con mayor razón serán útiles en intervenciones más complejas que requieran la colaboración activa de la ciudadanía.

Según el Latinobarómetro de 2024, el 41% de las personas en la región confían en la policía, una cifra que, si bien no es alta, supera a la de otras instituciones básicas de la democracia como los partidos políticos, el congreso, el poder judicial o el gobierno. De hecho, las instituciones uniformadas (fuerzas armadas y policía) suelen situarse entre las mejor valoradas, sólo por debajo de la aprobación de las iglesias, que en 2024 alcanzaron un 61% en América Latina.

Estos datos evidencian el amplio margen de acción que tienen las policías latinoamericanas para fortalecer la confianza ciudadana. Conceptos como la “justicia procedimental” subrayan la importancia de mejorar los procesos de acercamiento y diálogo con la comunidad, promoviendo la transparencia y el trato equitativo. Sin duda, impulsar este enfoque debe ser una tarea prioritaria para que las organizaciones policiales se modernicen y adapten a contextos tan exigentes como los de América Latina. Región en donde, además, los desafíos de seguridad ciudadana se han extendido a países que antes no figuraban en la agenda, como Chile o Ecuador.

Al final, cada encuentro con la policía, por rutinario que parezca, es una oportunidad para estrechar o debilitar la confianza ciudadana. Y si un gesto amable marca la diferencia en un simple control de rutina, imaginemos el efecto de una práctica constante de cercanía y respeto en procedimientos más complejos. Lograríamos una policía más próxima, una comunidad menos recelosa y, sobre todo, un paso firme hacia la legitimidad que tanto se necesita en el marco de una democracia.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/cesar-herrera-de-la-hoz/

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