Ahí viene el ‘gober’ … a decir, otra vez, que los mentirosos somos nosotros.
En la campaña a la gobernación de Antioquia, el entonces candidato Andrés Julián Rendón, asistió al debate con mayor alcance, organizado —entre otros— por el periódico El Colombiano. Allí preguntaron “¿usted acudiría al mecanismo de plusvalía o valorización para terminar las vías o hacer algunas nuevas en el departamento? Sí o No. Él, muy hábil, a sabiendas que una respuesta afirmativa le costaría capital electoral, sacó la paleta del ‘No’.
Ahora sabemos que su gobernación presentó un nuevo proyecto de valorización que afecta, entre otras regiones, a varios municipios del Oriente antioqueño. Como si nada hubiera pasado, el señor gobernador viene a pedir el respaldo ciudadano por el Área Metropolitana del Oriente antioqueño, que pretende articular 8 municipios del Valle de San Nicolás, excepto Marinilla.
Yo genuinamente considero que las figuras supramunicipales son útiles para atender aspectos y problemas comunes: movilidad, ambiente y algunos aspectos de ordenamiento territorial. Pero también creo que la utilidad teórica de una figura como esa no es suficiente razón de su conveniencia.
En el Oriente han hecho falta claridades sobre aspectos fundamentales como la gobernanza de esa misma entidad: su costo burocrático, la concentración del poder en los clanes políticos de turno y el peso de las decisiones sobre los municipios más pequeños. Pero además, no han dado razones sobre qué nos une o que nos mueve. La pedagogía hecha con recursos públicos se puede resumir en: voten por el Sí, porque sí, porque somos nosotros quienes ostentamos el poder y decimos que debe ser así.
Una de las razones que se impulsa para promover el Área Metropolitana del Oriente es una mejor articulación en la movilidad. Pero, si en algo hay consenso en esta región, es que es urgente que el Gobierno Nacional vuelva a concesionar las vías que hasta hace poco tenía Devimed. Solo así —y sumándole la Medellín-Bogotá— se podría hacer una vía digna que conecte las dos capitales más importantes del país. Para eso, no se requiere del Área.
En materia de ordenamiento territorial, el espejo del Valle de Aburrá es ilustrativo: la existencia del Área no garantizó que los POT se conversaran armónicamente, ni convirtió a municipios como Sabaneta o Bello en modelos de planificación urbana. El crecimiento acelerado llegará al Oriente con o sin Área Metropolitana; la diferencia es que con ella sumaremos una pesada estructura burocrática sin garantías de mayor orden.
Mi papá repetía con frecuencia una frase: “Si te engañan una vez, la culpa es del otro; si te engañan dos veces, la culpa es tuya”. Ahí viene el ‘gober’ a prometernos que esto no traerá nuevas cargas ni riesgos para la autonomía local. Ya nos mintió una vez; dos veces no lo hará. Por eso, el próximo 21 de noviembre, votaré NO al Área Metropolitana.
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