¿Cultura Metro o Cultura Petro?

Si a los antioqueños nos representa la Cultura Metro, a los petristas la Cultura TransMilenio.

La Cultura Metro más que una “cultura” en términos estrictos, es una estrategia institucional del Metro de Medellín (@metrodemedellin) que, por supuesto, tiene una estrecha relación con aspectos de la cultura de la ciudad. Este programa se planeó y empezó a gestionar antes de la inauguración del sistema de transporte para sensibilizar a los ciudadanos sobre una gran intervención urbana y la irrupción de una nueva tecnología de transporte que era necesario aprender a usar. Durante su operación se ha constituido en un rasgo característico del metro y de los otros medios, como los teleféricos, los buses del Metroplús y el tranvía, que si bien puede ser objeto de críticas, ha cumplido la función para la cual fue diseñada.

            La semana anterior, un “periodista” con poco rigor investigativo, Jairo Gómez (@jairotevi), de RTVC (Radio Televisión Nacional de Colombia) (@RTVCco), el sistema de medios de comunicación públicos del país, afirmó que el comportamiento de las personas en el Metro de Medellín, gracias a la Cultura Metro, es producto del orden impuesto por la mal llamada “Oficina de Envigado”.

¡Vaya desfachatez! ¿Cómo se le ocurre decir semejante estupidez?

El orden que ha ayudado a establecer la Cultura Metro dentro del Metro de Medellín contrasta con el desorden de este gobierno, que se parece más al comportamiento de muchos usuarios (no todos) del TransMilenio (@TransMilenio) en Bogotá.

Los “colados”, personas que no pagan el pasaje y se benefician de este medio se transporte, le están robando al TransMilenio como lo han hecho Olmedo López, Sneyder Pinilla y muchas más en el gobierno de Gustavo Petro (@petrogustavo). El hacinamiento en las estaciones y buses, es comparable con la gran cantidad de contratistas que han llegado a engrosar la burocracia estatal. Asimismo, esa práctica de colarse, junto con otras que muestran los medios de comunicación: comer, beber y hasta fumar en las estaciones y buses, refleja el incumplimiento de las normas del sistema, como el de los miembros de este gobierno: el Ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo, acusado por la Procuraduría de incumplir la orden de la Corte Constitucional sobre el cálculo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC); el presidente, a quien también le abrieron un incidente de desacato por falta de nombramientos en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG); la advertencia que hizo el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) sobre el incumplimiento de la regla fiscal por parte de esta administración; así como el pupitrazo a la reforma pensional que violó el artículo 157 de la Constitución.

El retraso en los horarios de los buses, nos recuerda la cantidad de eventos programados en la agenda del presidente que han sido atrasados, por llegar varias horas después o, incluso, cancelados. Las denuncias de acoso sexual en este medio de transporte son frecuentes, como también lo son las denuncias sobre miembros de este gobierno acusados de delitos relacionados con violencias basadas en género: Armando Benedetti (@AABenedetti) y Hollman Morris (@HOLLMANMORRIS) (el jefe del periodista en cuestión), por ejemplo. Y, para no alargarme mucho, hay que mencionar como ha habido personas que han hecho mudanzas completas, hasta una motocicleta varada intentaron montar hace poco en una estación, como la Representante a la Cámara Mafe Carrascal (@MafeCarrascal) del Pacto Histórico que usó su vehículo oficial para hacer un trasteo.

Estos hechos, aunque le cueste aceptarlo al periodista de RTVC, no son usuales en el Metro de Medellín, debido, en gran medida, al orden que ha contribuido a establecer la Cultura Metro. Ese es el orden que los ciudadanos esperaríamos que tuviera este gobierno que, por el contrario, parece inspirado en la Cultura TransMilenio o, mejor, en la Cultura Petro.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-felipe-suescun/

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