La ANDI es el principal gremio empresarial de Colombia. Agrupa empresas de distintos sectores y representa sus intereses en las discusiones económicas y de política pública. Es, en pocas palabras, una organización de empresarios para defender los intereses de los empresarios.
Cuando Gustavo Petro llegó a la Presidencia, Bruce Mac Master, que ya llevaba varios años al frente de la ANDI, habló de mantener abiertos los canales de diálogo con el nuevo Gobierno. La relación se fue complicando. Bruce terminó siendo una de las voces empresariales más críticas de Petro y desde el entorno del Gobierno llegaron cuestionamientos a su papel. A pesar de eso, siguió al frente del gremio.
En febrero de 2025, todavía durante el Gobierno Petro, la Junta de Dirección Nacional de la ANDI lo reeligió por unanimidad. Reconocieron su gestión, su liderazgo, su defensa de la institucionalidad, de la democracia y de la libertad de empresa.
Seis meses después, en agosto de 2025, Vicky Dávila estuvo en el Congreso Empresarial de la ANDI. Compartió escenario con Bruce y otros precandidatos y habló de unidad. Sus palabras exactas fueron: “Hoy los invito a que hagan parte de esa unidad, los necesitamos”.
Después cambió el Gobierno.
El 23 de agosto de este año, Vicky escribió en su cuenta personal de X que la ANDI necesitaba “una renovación y una modernización” y que era importante impulsar nuevas voces y liderazgos. El 8 de septiembre, la nueva Junta de la ANDI ratificó a Bruce Mac Master. Su periodo va hasta finales de 2027. El 21 de septiembre, Vicky publicó que, según fuentes del Gobierno, ningún ministro podía reunirse con Bruce y que se estaba evaluando extender el veto a miembros de la junta. La Silla Vacía reportó después que sí existía un mensaje informal dentro del gabinete para evitar reuniones con Mac Master, aunque no encontró una orden pública ni una instrucción directa del presidente.
Y empezaron a aparecer empresas tomando distancia de la ANDI. Incauca, Providencia y Sucroal notificaron su retiro.
Quisiera conocer las razones de esas empresas. Si hay una inconformidad empresarial con Bruce, quiero saber cuál es. Si hay diferencias sobre la manera como está funcionando la ANDI, discutámoslas. Si creen que después de tantos años debe haber renovación, también. Pero hasta ahora no hemos visto una sola explicación pública. No hemos visto una queja clara contra Bruce. No hemos visto un grupo de empresarios pidiendo su salida. No hemos visto una discusión abierta sobre su representación.
Vicky Dávila no es hoy solamente una periodista opinando sobre la ANDI. Es también la presidenta de la junta de Publicaciones Semana, propiedad de Gabriel Gilinski. La Silla Vacía ha reportado, además, roces entre los Gilinski y la ANDI y versiones de empresarios que leen esta disputa como un intento por ganar espacios de representación empresarial. En otras palabras, lo que estamos viendo se parece cada vez más a una guerra fría: sin enfrentamiento abierto, pero con movimientos, distancias y presiones que buscan reacomodar el poder.
¿Qué van a hacer los empresarios con ese poder? ¿Van a ceder ante las presiones y resolver cada uno por su lado su relación con el Gobierno? ¿Van a acomodarse para conservar una buena interlocución? ¿O van a entender que, precisamente cuando aparecen las presiones, es cuando más necesitan permanecer juntos?
Una empresa puede tener su propia relación con el Gobierno. Un grupo grande puede negociar con más peso. Pero cuando cientos de empresas hablan a través de un gremio, logran algo que ninguna consigue sola: una voz que no depende de la relación particular de cada una con el poder. Una representación capaz de defender lo que a todas les importa.
Aquí es donde se pone a prueba el criterio de quienes generan empleo, invierten y sostienen la productividad del país.
Separados somos más vulnerables. Que no nos dividan.
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