¿Cuál diría usted que es el principal reto de Medellín en 20 años? Esa fue la pregunta que me hizo el programa Medellín Cómo Vamos, quien organizaba el evento de celebración por sus primeros veinte años de existencia y se dio a la tarea de recorrer los últimos veinte años de la ciudad en cifras y de pensar los próximos 20 años de cara a sus mayores desafíos.
Aunque desde la gestión pública lo más visible es la inversión en infraestructura y por eso es tan famoso aquello del corte de la cinta para inaugurar obras, aún inconclusas, y las ciudades más turísticas son reconocidas más por sus iconos constructivos, como la torre Eiffel en París, o la Iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona, o la estatua de la libertad en New York, y ahora en Medellín, las escaleras de la 13, y en general su urbanismo, es en realidad, la gente y sus interrelaciones las que hacen más o menos atractiva una ciudad.
Y viene a colación esto porque usualmente la pregunta por esa Medellín de los próximos 20 años trae a colación una gran paradoja. Medellín vivió un resurgir sin igual gracias a la reducción dramática de la violencia homicida y por su apuesta por una inversión social focalizada en los territorios más vulnerables, experimenta un auge notorio del turismo que la enfrenta hoy con consecuencias no proyectadas, sumada a una serie de decisiones en materia de ordenamiento territorial y de agenda y gestión de la vivienda que nos dejan con una pregunta clave: la ciudad: ¿para quién es?
El reto más importante que Medellín deberá resolver en las próximas dos décadas será evitar que el encarecimiento de la vivienda termine expulsando de la ciudad a su población joven y más vulnerable.
La vivienda es la base de cualquier proyecto de ciudad: antes que el espacio público o la infraestructura para acceder a educación, salud, cultura, deporte y recreación, las personas necesitan un lugar propio donde habitar. Sin embargo, la oferta de vivienda en Medellín viene reduciéndose de forma sostenida, mientras la demanda sigue creciendo —impulsada, entre otros factores, por el turismo y la llegada de nómadas digitales—. Ese desbalance ha encarecido tanto la compra como el arriendo, y pone en riesgo el acceso a una vivienda digna, accesible y segura justamente para quienes tienen menos margen para asumir ese costo.
Hoy que se discute en la ciudad los cambios de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial, y donde el tema más polémico hasta ahora es el de la ubicaciones de los alojamientos tipo Airbnb, vale la pena profundizar sobre los impactos que está teniendo en los precios de compra y arriendo no solo el boom de estas inversiones y destinación para rentas cortas que, claramente, reducen la oferta final para la renta de largo aliento. Los precios están disparados y hoy están expulsando por fuera de Medellín a mucha gente que no tiene la capacidad de hacer semejantes inversiones por una propiedad, o que no pueden aspirar a arrendar un lugar para vivir en la ciudad.
En los últimos tres años la ciudad tuvo el aumento más alto del precio de la vivienda nueva con un 31%. Mientras entre 2004 y 2024 la proporción de hogares propietarios cayó del 61% al 48% (Medellín Cómo Vamos).
Este panorama termina expulsando a la gente joven que es incapaz de acceder a una nueva vivienda o de alquilar y a las familias de menores ingresos. Al estar en el centro de un valle conurbano, la opción de vivir en otros municipios es más que obvia, pero conlleva otros retos para la calidad de vida urbana. Vivir hoy en el norte o el sur del Valle y desplazarse hacia Medellín está implicando cada vez más tiempo, esto significa una reducción del bienestar, pues el tiempo ocupado en desplazarse es menos tiempo para el ocio, el disfrute con familia y amigos, más estrés, entre otros asuntos. Mientras tanto, las soluciones para la mejor movilidad en el valle de Aburrá van a paso lento, complejizando aún más la situación.
La discusión de la propuesta de la administración distrital sobre los cambios de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial son una oportunidad para evidenciar el panorama completo de las condiciones de habitabilidad y de bienestar actuales de quienes hoy vivimos en Medellín y las soluciones tangibles para que en futuro próximo la ciudad no siga perdiendo las condiciones que la han hecho atractiva para quedarnos y disfrutarla.
Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/piedad-restrepo/