Me permito el sosiego

El común denominador en las conversaciones recientes es la sensación de desasosiego. Ese malestar que aumenta con los días; el creer que nada peor puede pasar, pero pasa, y luego otra noticia más aterradora.

Entrar a redes sociales, o leer cualquier periódico, es garantía de aumentar la angustia. En medio de tanta cosa agobiante es muy difícil encontrar una buena noticia: inténtelo para que se decepcione.

Pero voy a insistir en mi propósito de resistir a la barbaridad desde la búsqueda de la belleza. Siguiendo a Peirce, que sea la estética la que nos guíe hacia la ética y la lógica. Buscaré algo de sosiego, eso que alude a la calma, al estar asentado, en reposo. Es lo contrario a esta sensación más bien generalizada que nos tiene con tanta zozobra.

No es un ejercicio fácil, pero de alguna manera habrá que empezarlo. La ansiedad tiene entre sus efectos uno muy dañino: al cerebro parece que se le olvida cómo estar bien, por lo menos en un estado que no sea de alerta. A uno se le complica la capacidad de disfrute; se siente muy raro dejarse sorprender. Pero en medio de tanta información perturbadora hay que reaprender a sosegarse.

Por lo pronto, me permitiré agradecerle al gato que me acompaña a desayunar; celebrar que mi planta favorita esté echando hijos a granel; alegrarme profundamente por mi cuñada que acaba de terminar su tesis de doctorado; abrazar a mi mamá mientras me dice que las dos nos queremos mucho; escuchar la historia de mi papá que mezcla imágenes y recuerdos; felicitar a mi hermano porque es un profesor creativo y generoso; abrazar a mi amor, porque es un ser que se cuestiona y que me contiene.

Seguiré disfrutando de una conversación con Juli, aprendiendo de ella. Buscaré confiar y orar, aunque a veces no sepa cómo, para que Alejo esté cada día mejor. Aprenderé de la sabiduría vital de mis tías. Afinaré los sentidos para notar lo bello, para que no pase desapercibido. Dormiré.

El sosiego parece ser una conquista bastante difícil. Que la belleza nos guíe. Y si usted, que lee esto, tiene maneras de encontrar el sosiego, bien pueda y las comparte por aquí… 

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/maria-antonia-rincon/

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