Comfama bajo ataque: ¿qué intereses hay detrás?

Tras el sistemático ataque público de algunos sectores políticos contra Comfama, su director, David Escobar, dejó una pregunta abierta en una entrevista con El Colombiano: ¿quién tiene interés en hacerle daño a Comfama?

Esta es una pregunta pertinente. Cientos de publicaciones pagadas en redes sociales con información cuestionable y un escándalo mediático protagonizado por un grupo político que busca graduar a David Escobar como el “nuevo Quintero” de Medellín difícilmente parecen hechos completamente coincidentes y desinteresados. Pero, más allá de quién está detrás, hay una pregunta todavía más importante: ¿qué buscan quienes están promoviendo este ataque?

La apuesta más ambiciosa de este ataque podría ser un cambio en la dirección de Comfama. Y alrededor de esa posibilidad pueden coincidir varios intereses: sectores mineros, actores del Gobierno Nacional y grupos políticos regionales.

Los primeros tienen una razón particular para mirar con interés la salida de David Escobar. A sectores mineros, de los que pertenece el Concejal de Medellín atacante, les molesta la posición que Comfama ha asumido frente a proyectos extractivos en el Suroeste antioqueño, especialmente Quebradona. David ha sido uno de los críticos más visibles del proyecto, mientras Comfama desarrolla en la región una apuesta de turismo de naturaleza, agricultura y ganadería regenerativa. 

El proyecto Quebradona, por su parte, atraviesa un nuevo momento. Este proyecto que ha tenido problemas de licencia social, jurídica y cuestionamientos ambientales, está viendo una nueva luz con el cambio de Gobierno: el pasado 19 de agosto la Agencia Nacional de Minería volvió a darle aire autorizando una nueva prórroga para su exploración en el suroeste antioqueño lo que posibilitará en el futuro una nueva solicitud de licencia ambiental para comenzar su operación extractiva. Esta noticia fue seguida de otra importante: el Proyecto cambió de dirección la cual buscará prepararse para esta nueva etapa, con un nuevo gobierno, una nueva prórroga y el cambio de gobiernos locales el próximo año.

En ese contexto, cabe preguntarse: ¿La salida de David Escobar de Comfama podría ser una pieza clave para abonar el futuro del proyecto? Conveniente momento para los ataques. 

El grupo político del Presidente ha demostrado su ambición por copar todos los escenarios de poder relevantes del país. Durante las últimas semanas hemos sido testigos de las presiones indirectas a medios de comunicación, grupos empresariales, gremios y otras instituciones del estado para que se alineen al Gobierno y a sus posturas. 

El reacomodo de las fuerzas políticas está sacudiendo todo el establecimiento y en Antioquia no parece ser la excepción. Los tentáculos políticos del presidente y su representación en Antioquia podrían mirar a Comfama como un fortín a ocupar en el que pueden implementar su deseosa agenda de la batalla cultural ultraconservadora, limitar la apuesta humanista de Comfama, la cual ha sido blanco de ataques, y que deje de ser incómoda en temas como los proyectos mineros en el Suroeste antioqueño. 

Otros piensan que el desprestigio dirigido a Comfama es sólo el inicio de algo más ambicioso: deslegitimar la labor de las cajas de compensación y poner en duda su importancia para eliminar los parafiscales que las soportan. Una discusión que los llamados “libertarios”, adeptos a este gobierno, están alentando para una futura reforma en favor de los empleadores. 

Las cajas de compensación en muchos territorios del país han sido controladas por poderosos grupos políticos regionales. En ellas ven recursos, capacidades y burocracia intermitente que alimentan su posicionamiento político regional. Es fácil identificarlas: no generan impacto en sus comunidades y están en serios y constantes enredos jurídicos por sus manejos administrativos. Comfama ha sido la caja de compensación para mostrar en el país: sus resultados e impactos son visibles en el departamento y su correcta dirección la ha librado de escándalos con las autoridades competentes y sus dueños, los trabajadores y los empleadores. ¿Será este un intento para arrebatarle la independencia que ha construido Comfama y que esta se convierta en un botín del juego político regional? 

Comfama ha construido buena parte de su legitimidad sobre esa independencia y sobre resultados que son visibles en Antioquia. Defender esa autonomía no significa asumir que la institución sea intocable ni que no pueda ser cuestionada. Significa preguntarse si detrás de los cuestionamientos actuales existe también una disputa por quién controla su dirección y su futuro.

Ninguna de estas hipótesis tiene hoy una respuesta certera. Pero las preguntas sí importan porque podrán iluminar los intereses detrás de los ataques y, si tienen éxito, visualizar el futuro de una de las instituciones sociales más importante de nuestro departamento. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/mateo-grisales-2/

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