Las pruebas contra Comfama

En lo público, una sospecha puede comenzar una conversación política; lo que no puede hacer es convertirse en una prueba judicial.

Durante las últimas semanas se ha intentado instalar una idea: que Comfama (@Comfama), en cabeza de David Escobar (@davidescobara), sería una especie de caja de financiación del llamado “fajardismo”, un fortín político. Se habla de favores, contratos, burocracia y recursos de los trabajadores puestos al servicio de un proyecto político.

Hay una pregunta elemental que, hasta ahora, no he visto respondida con evidencia ni en redes sociales ni en medios de comunicación: ¿dónde están las pruebas de ese supuesto apoyo político?

Lo pregunto porque conozco desde dentro el proyecto político al que se pretende vincular a Comfama. Fui vicepresidente de Dignidad & Compromiso (@dignidadycomp) en Antioquia, en representación de Compromiso Ciudadano (@compromisociu), el movimiento de Sergio Fajardo (@sergio_fajardo). Además, gerencié ante el Consejo Nacional Electoral (@CNE_COLOMBIA) las 3 principales campañas en Antioquia de esa corriente entre 2023 y 2026: Juan David Montoya (@JuanDavidMG9) a la Asamblea Departamental, Rafael Nanclares (@rafananclares) a la Cámara de Representantes y Federico Restrepo (@FedericoRes) al Senado de la República, así como coordiné, hasta septiembre de 2025, la precampaña de Fajardo a la Presidencia en Antioquia. Conozco las personas y los equipos que hicieron parte de esas campañas, sus fortalezas, sus dificultades y, también, sus fuentes de financiación, las cuales han sido debidamente reportadas en Cuentas Claras.

Por eso, puedo afirmar lo siguiente: Comfama no ha financiado al fajardismo. ¿Cuáles son las pruebas? 

Más aún: durante las campañas era frecuente preguntarnos por qué algunas personas identificadas públicamente con Fajardo o que hicieron parte de sus administraciones, y que trabajaban en Comfama, no participaban políticamente en las campañas, ya fuera movilizando recursos propios o haciendo público el apoyo cómo ciudadanos que son, pero eso nunca pasó. Incluso apareció una expresión para referirse a ellos: “los que no hacen campaña”.

Eso es precisamente lo que algunos no quieren entender.

Que una persona haya trabajado con Sergio Fajardo o Alonso Salazar (@AlonSalazarJ), o que alguna vez haya expresado simpatía por ese sector político, no convierte a la organización donde trabaja en “fajardista”.

En Comfama trabajan personas con simpatías uribistas, petristas, fajardistas, abelardistas o sin ninguna militancia. La identidad política de un empleado no es la identidad política de la organización.

Eso no significa que Comfama esté por encima del escrutinio público. Todo lo contrario. Pierre Rosanvallon explicó en ‘La contrademocracia’, publicada en 2006, que la vigilancia, la denuncia y el juicio ciudadano son mecanismos necesarios para controlar el poder. Pero también advertía sobre el riesgo de que la desconfianza termine reemplazando la evidencia.

Por eso hay preguntas legítimas sobre Comfama. Los señalamientos, en cambio, necesitan algo más que sospechas, pruebas.

Para terminar, la pregunta sigue abierta: si Comfama apoyó y financió al fajardismo, muestren las decisiones institucionales, los contratos, los pagos: las pruebas. 

Nota: desde abril de 2026 no pertenezco a Compromiso Ciudadano ni a Dignidad & Compromiso. No hablo en nombre de esas organizaciones políticas, ni de sus dirigentes, ni de los candidatos que gerencié. Hablo a título personal y desde mi experiencia.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-felipe-suescun/

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